9 nov. 2017

Inesperado 2

Le veo aparcar, despojarse del casco. Aun de espaldas, reconozco todo de él. Hoy como sola en este restaurante, en el centro del escaparate.

Espero a que dé la vuelta. Desespero. Ante la parsimonia de sus movimientos, ante la posibilidad de que me haya olvidado.
El camarero me distrae con la cuenta. Busco la tarjeta. Y cuando regreso al motorista, se ha perdido para siempre. No puede ser, joder.

Me voy sin dejar propina y me lo encuentro sentado en la moto, esperando por mí.
Se insinúan sus labios. Se enciende mi piel.
Barajamos la suerte.
Rey y reina ganan.




9 comentarios:

  1. Vaja sembla Rei de cors....,jjeeje

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    1. es pot acostar però d'un altre rotllo ;)

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  2. hola de nuevo pequeña, de tanto en tanto tú vuelves a escribir y yo a reemcontrarte, eso sí, tú cada vez más sensual y yo cada vez más viejo y con menos fuerzas de las que a ti te gustan, lástima, porque más de una vez soñé con que algún día tendría la fortuna de entrar dentro de tu mirada, pero el tiempo se me escapa y el momento no llega,

    besos (no sucios)

    c,

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    1. ah, escríbeme si te apetece, será lo más parecido a...

      besos,

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    2. que el tiempo pase no implica que haya pasado el nuestro, baby

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  3. Bello cuento..... cuando no se sabe más la vida se lo pone cerca de ti de nuevo...
    Y que el Rey y la reina se barajen las piernas, los sexos todo todo....

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