29 jul. 2014

A 3 bandas



Tan atento. Tan delicado. Que la tiende sobre la alfombra para que se relaje, para que le de a él todo el control. Y la nena de la cuarta planta parece otra. Al día siguiente, en la pausa café, él me pormenoriza los detalles; insiste en querer cambiarme por ella. Que todo lo que le hace lo recrea para mí. Y la morbosidad teje a nuestro alrededor una peligrosa entelequia. Le digo que es un cerdo, se ve recompensado en su ego y sonríe. Te gusta tanto como a ella. Cierto, nadie ha hecho nunca tanto por mí.

14 comentarios:

  1. Y ella, la otra, no existe, porque la única zorra a la que le excita el recorrido de tus labios por el rastrillo de mis dedos es a ti. Por eso te callas y susurras mi nombre sin escribirlo, sin respuesta, pero los dos sabemos el ardor de nuestros sexos. La fangosidad de tus labios y la horizontalidad de mi polla.

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  2. pues ya es hora de que alguien lo haga, besos sucios,

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    1. me da mucha rabia que sea después de las vacaciones :(

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  3. T'estàs auto-convencient, ja serà menys.

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    1. cercar el meu desig en el cos d’una altra, i després venir a explicar-m’ho, no m’havia passat mai

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  4. Ella estaba llegando ya a sus 48... y un día descubrió que quería probar con otros hombres. Por el camino su marido se enteró y se separaron. Era tarde, ella ya no podría volver atrás. Por mucho tiempo, mucho, siguió su camino de ansiedad y deseo de ser cogida... el sexo anal, que descubrió tarde en su vida, pero aún casada, se transformó en la principal vía sexual con los hombres. Ellos, se desesperaban por penetrar, a veces casi brutalmente, su culito ya entregado y abierto. Pura olimpiada de coger y coger como perrita...no, no todas las señoras quieren hacerlo, y cuando encuentran a alguna que no es una puta... le dan, le dan, le dan y le dan... es una desesperación... un día la interrogé, su boca se abría bajo mis besos pero no quería, le avergonzaba reconocer que venía aún caliente y con su orificio anal todavía dolido de la última cogida con uno de sus amantes. Al final se convenció y me contó el rítmico plas, plas, de sus nalgas apoyada contra la pared, apretada por él, que enloquecía al sentirla tan entregada y tan puta, y ambos gemían. Se sentó sobre mí, penetrándose hasta el fondo analmente, para renovar su imparable vocación de puta.

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    1. buena historia, veo que para ti acabó muy muy bien

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  5. Si no te gustan mis letras no es necesario que las elimines.
    Si no te gusta mi presencia, no tienes más que decirllo.
    Si te gustan los halagos y frases de siempre, no seré yo quien las repita en cada comentario como otros.
    Que te vaya bonito, pero tanto mi sombra como a mi mismo, no te desprenderás de ella, porque los dos sabemos donde encontrarnos, donde estamos.Beso tus labios, todos tus labios.

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    1. hablas por ti, siempre lo haces, me metes a mí en tus historias pero aún no sé por qué, y encima te haces el ofendido cuando te digo que ni te entiendo
      no elimino nada
      no te conozco
      no sé qué tienes conmigo
      que te vaya bonito también
      (según tu deseo.... siempre el tuyo)

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    2. I tant, que ens coneixem
      Me'n vaig de vacances.

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  6. Las posibilidades siempre son diversas y a tres bandas se amplifican. La perversidad es así. Un beso donde lo sientas.

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    1. creo que has dado con la clave... perversidad... sí

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  7. Siempre le decía a su mujer... deberías intentar probar con otro hombre, bastante en broma, y un poco en serio. Ella era una rubia con aspecto de señora inocente, que vivía en una ciudad pequeña y solamente había sido asediada por un señor algo mayor, a quien rechazó cortésmente. Pasaba el tiempo y la señora encontró un amigo por el email, a quien con el pasar de los días, le envió una foto inocente vestida con bombachita, sostén y blusa corta. El amigo se volvió loco con su foto. Ella sintió nacer entonces una vocación de fotógrafa- de autofotógrafa, en este caso- que hasta el momento no conocía, y así provocó orgasmos a distancia en el hombre, con la contemplación de sus pechos, de sus piernas y su cola, y al final, de su ombligo y más abajo, la flor de su sexo entreabierta y deliciosa. El hombre, ansioso, le pidió cercanía, besos, cama, sexo... pero él estaba en otra ciudad... en primera instancia, ella le pidió reciprocidad de fotos, con lo cual obtuvo increíbles orgasmos imaginando que aquel pene la penetraba por donde fuere menester... la señora rubia inventó un viaje a acompañar a una amiga que la estaba pasando realmente mal, su marido no sospechó que su viaje pudiera tener relación con su recomendación pero por supuesto la tenía. Ella hubiese querido algo tal vez más progresivo, pero no hubo lugar, fue un encuentro de poca charla y enseguida se fueron a besarse a un hotel. En persona, la señora rubia resultaba más bonita que en las fotos, sus besos eran muy mojados y sus pezones, gruesitos y endurecidos, clamaban por ser descubiertos, succionados, acariciados... ella hubiese querido calmar su ansiedad masturbándolo medio desnuda, pero su boca, como independizada, se iba a buscar aquel pene para engullirlo suavemente... a pesar de que aquello le producía una picazón en la boca muy rara, que era como presagio de un orgasmo total, le puso un preservativo, como pudo, solo por las dudas, aunque no se iba a animar a más que eso, por esa tarde, y acto seguido fue penetrada entre gemidos. El hombre no resistió mucho tiempo su vaivén de caderas casi inconciente que le empujaba contra él, su abrazo, sus besos, sus piernas blancas y preciosas rodeándole por detrás de la cintura, así que la señora sintió casi enseguida las contracciones del pene de su amante, profundamente inserto en su vagina, y logró apretarlo, como para apurar su placer al máximo. Ella hubiese querido salir en ese momento para continuarla tal vez otro día, pero el deseo de aquel hombre por ella era una locura y de nuevo quiso penetrarla, y esta vez ella juzgó mejor ofrecerse en 4 como perrita, para mejor calmar su ansiedad, la de ella también, que venía de más de un orgasmo continuado... y medio como que logró calmarlo, pero al rato tuvo que cabalgarlo de nuevo, porque le ardía de calor su vulva, y de ganas de volver a entregarse. La mojadura de su sexo tal vez mitigó un poco el calor, pensaba ella, observando el estrago húmedo causado en las sábanas del hotel.

    Claro está, ella pensaba que aquella iba a ser la única vez. Pero su amiga, desgraciadamente, entró tal vez en la fase más inestable emocionalmente de su vida, así que dos por tres tenía que ir a consolarla, y a entregarle a su amante alguna región de su cuerpo aún no besada, alguna posición aún no practicada, algún gemido o palabra nueva, aunque fuese muy impropia de una señora...

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    1. obviamente te dedicas a esto
      a vivir historias, a contarlas
      nos parecemos

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