18 jun. 2014

Ci vediamo





Te has inventado una historia, para dar rienda suelta a tus fantasías. Venecia de fondo. Los canales, sus callejones retorcidos, y una habitación de hotel en el Ghetto. Y te sigo la veta. Porque me asegura una paja diaria –como mínimo. Te lo cuento pero crees que exagero, o directamente que miento. No lo hago. Tan difícil te resulta aceptar que me deshago solo de pensarte encima, percutiendo en mi coño todo el bizantinismo del que eres capaz. Moldeable ante todo lo que inventas, con mi mano untada en tiernas humedades aunque más me valdría asirme a tu polla, dottore.

7 comentarios:

  1. Me da mucho coraje cuando alguien me dice, al contarle una fantasía mía o algo que hice ese mismo día, que qué exagerada...joder, pues la próxima vez ni te lo cuento.

    No ven el deseo que provocan? O se hacen los interesantes? mmm no sé.

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    1. algunos no son conscientes de ese deseo, o de que la mujer con la que están pueda imaginar según qué cosas
      es más fácil creer que exageramos

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  2. Tu dedo índice mojado en tu boca, unta mi glande para pintar tus labios en juego con tus jugos. Ese licor que desprende tu braguita con sabor almibarado de tu coño, llama y llamea mi polla.

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    1. wuuuaaaauuuu
      que poético te ha quedado

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  3. No creas. Una vez me obsequiaron unas fotos, un detallecito del senderito húmedo que baja del sexo de una mujer que se penetra con un juguetito. No importa que sea exactamente yo el destinatario de su deseo, me importa el deseo mismo, en ese preciso momento. Después, cuando te encontré, agradecí ser yo, estar ahí, ser tú para mí en ese trance. El regocijante encuentro con tu sexo a dilatar, a abrir, a penetrar, de esa vulva prometida en una foto... y tú gemías mi nombre. Obviamente hay maneras de hacer el amor sexual, que son las mejores, y en ellas hay fiebre, hay gemidos y total ausencia de rutina alguna.

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  4. Pocas cosas mejores para un hombre a que una mujer le haga saber que, urgida de deseos, se masturba recordándole...

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    1. el problema es que a veces ese hombre no acaba de creerse que toda esa desesperación del deseo que experimenta la chica sea debida a su estímulo sin estar presente

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