15 feb. 2014

Mi placer – Mi dolor



Cuando hace días que no me tiene, se dedica a explorarme como si fuera una auténtica desconocida. Y soy muy sensible a sus atenciones, sobre todo al magrearme las tetas, pues le gustan mucho, eso dice, y las devora con entusiasmo. Me marca con sus dientes, le gusta oír mis manifestaciones de dolor y, en seguida, pasa a succionarme. A veces le pego en la espalda o donde alcanzo, pues pienso que se le va la pinza y mis pezones no tienen la culpa; y él me aferra con fuerza e insiste en su castigo. Intuye que está próximo a conseguir lo que tanto anhela, que me corra de gusto sin haberme puesto un dedo en el coño.

4 comentarios:

  1. ese anticuario sabe mucho, prueba a apretarle los huevos, es también una sensación contradictoria,

    besitos sucios pequeña,

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    1. sí que sabe mucho, doy fe
      y lo de apretar los huevos, ummmmmmmmm, también me provoca una sensación especial a mí, la cara del macho siempre define mi siguiente actuación

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  2. A mi me encanta recrearme comiendo tetas mientras me hacen una buena paja.

    Hache.

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