18 jul. 2013

Al filo de lo posible



Me gustan sus caricias pero también sus abusos. Y esa calma pegajosa con la que estudia todas mis expresiones, forzándome hasta las últimas consecuencias. Cuando el coño me revienta y no sé si gritar aún más fuerte o rasgar del todo las sábanas, me acaba de romper con su polla, llevándose las pulsiones de mi orgasmo a cada trallazo.

3 comentarios:

  1. Ainsssss q suplicio esa fricción para ti no?

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    1. y que lo digas!!
      un suplicio que, cada vez que se produce, no hago más que rezar para que no acabe nunca

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  2. es hipnótico ver cómo se desperezan los labios vaginales, una y otra vez

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