29 jun. 2013

Divertimento





A veces, cuando estoy delante del libro y no puedo concentrarme, pienso en lo rica que está la polla de mi jefe o en como me abrasa la tranca del gringo, y me vienen unas ganas irresistibles de masturbarme. Si me pasa en la biblio, me toco un poco por debajo de la mesa, chupando apenas el lápiz, y me escondo luego en el lavabo, donde me doy a la faena con gran entusiasmo. Sentir la humedad en mis braguitas, tocándome los labios calientes, y sabiendo lo que he estado haciendo, me hace estremecer de gusto.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. me gustaría que pegaras esos besos sucios a mis labios coloraditos

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  2. Nunca dejaste de estar ahí.

    Tuyo. Lance.

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    1. ni tú tampoco, tu anatomía sigue inspirando mis dedos en mi coñito

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