9 may. 2013

De dueñas y otras cosas



Mi jefe sigue adicto a las mamadas de media tarde. Ayer quiso que le acompañara al baño privado de su despacho. Orinó ante mí y luego tuve que asearle el pito. Sus hondas respiraciones guiaban mi cometido. Y sin darle tiempo a nada, me lo tragué entero, metiendo la cara dentro de su bragueta, sujetándome con las dos manos en su trasero trajeado. Al poco, se vaciaba de leche. Abundante, con ese sabor entre rancio y dulce que tanto me gusta. Insistí, quería que le doliera, que sufriera para darme sus últimas gotas. Aún estando a sus pies, era su dueña.

9 comentarios:

  1. es tu culpa que se volviera adicto...así quien no?....cariños

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  2. Es la mejor postura para ser su dueña... y él encantado, seguro

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  3. Ese jefe !! tan deseante siempre

    mi beso.

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    1. si no fuera así no tendría ninguna gracia este trabajo

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  4. la imagen y tus letras me dan más hambre
    dominio que siempre gusta ejercer

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  5. Me la pones muy dura, Mónica. Quiero lamerte. Quiero someterte. Quiero cabalgarte. Quiero vaciarme y llenarte.

    Quiero follarte.

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    1. no eres el delegado de finanzas, verdad?

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    2. No (desgraciadamente), aunque por meter la lengua entre tus piernas sería lo que tú quisieras.

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    3. quiero que seas lo que tú quieras ser ante mí, ni más ni menos

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