23 nov. 2012

En compañía


El delegado de finanzas lleva 2 días trayéndome a casa después del trabajo. Aparca en un vado de la calle Diputación y dejo que me perfore el chocho con sus dedos morcillones. Los transeúntes no se enteran de la película y ambos nos ponemos ciegos. Antes de seguir camino, el delegado relame las babas que brillan en su mano y dice que no volverá a hacerlo nunca más. Pero sus ojos desorbitados aúllan a la luna todo lo contrario.

4 comentarios:

  1. pequeña, ¿delegado? ¿finanzas? deja de perder el tiempo y llámame, que mis huevos están en superavit,

    besos sucios,

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    1. TEndríamos que buscar una calle mucho más solitaria, para vaciar ese cargamento espeso en una buena boca.

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  2. Valiente cabrón ese delegado, y no te folla como te mereces. Mucho dedo y poca marcha de verdad, je, je, creo que necesitas un hombre y aquí -modestamente- me tienes para lo que necesites.

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    1. Le dejo lo justo, me interesa tenerlo disponible. Para un vicio rápido es eficiente y rápido.

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