28 sept. 2012

Rogando



La semana pasada  se hizo de rogar. Le pedí mi ración de poder y me abofeteó los morros.
Ayer se la sacó después del almuerzo y se me dilataron los 5 sentidos. Me dijo que sólo podía lamer, nada de chupar y ponerme guarrona. Le engordó tanto que pensé que me explotaría en la cara, pero no pasó. Una vez escondida prometió “atender mi solicitud” pronto, muy pronto.

9 comentarios:

  1. Es lo que tienen los jefes...te hacen esperar siempre un poco...

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  2. que obediente....asída gusto...cariños

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  3. No se me ocurriría nunca dejar lamer y no permitir que tanto esfuerzo no tuviera su premio llenando la boca.

    Es una forma infalible de premiarse al unísono.

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    1. Le voy a pasar tu opinión a mi jefe, a ver si para la próxima vez, tengo más suerte y me toca todo su premio.

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  4. Me la apunto. Me encantaría que una ninfa como tú me lama bien los huevos y me ponga la polla como un mástil, a punto de explotar, pero sólo llegando a rozar el éxtasis, sin desbordarlo.

    Tuyo, Lance.

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    1. Y luego ¿qué harías con el mástil? ¿dónde lo meterías para descongestionarlo?

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    2. Seguramente la opción de volver a enfundarlo en los pantalones llamaría demasiado la atención, aún enhiesto y goteante. Por lo tanto creo que lo mejor sería que el mástil descargara sobre la lengua y cara de cierto ángel de piel blanca, y para cuando las oleadas de semen remitan, volver a meterlo en la boca de mi ninfa.

      Tuyo, Lance.

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    3. Sólo deseo ser esa ninfa, ese ángel de piel blanca, para ti, ya lo sabes.

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