9 sept. 2012

El reloj



El anticuario usa reloj de oro. La correa parece estrangular la muñeca pero siempre lo lleva cuando está conmigo. Acaricia mi rostro, sirve con sumo tacto el vino, se recrea al retraer el prepucio y ofrecerme sus primeras gotas, y siempre me deslumbra el dorado.

4 comentarios:

  1. ¿De verdad consigues desviar la mirada hacia su reloj? :)

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  2. El reloj acaba rascando.

    Por cierto, ¿a que dorado te refieres?

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  3. Hola Mónica!
    Dorada tierra de perdición... y placer.
    Beso grande!


    RoB


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  4. Mi jefe no ha venido a trabajar, le esperamos para después del puente de la Diada... a ver si es verdad.


    Devastiel, no es que desvíe la mirada, es que el reloj está omnipresente. Se ha convertido casi en una fijación.

    Adam, yo hablo del dorado del reloj. ¿De qué dorado hablas tú? Y te aseguro que no rasca en absoluto, el anticuario sabe cómo hacerlo.

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