24 ago. 2012

Molestias




Bajo su fachada de moscón inofensivo se esconde un cerdo baboso que disfruta metiéndome mano mientras Niels le ríe las gracias. Le rehúyo pero no siempre con éxito. Quiere follarme y le come la oreja al otro para favorecer un intercambio. Con su otro amigo no habría problema pero con él, que no se cansa de olisquearme el coño cada vez que me arrimo a la piscina, no me da la gana.

8 comentarios:

  1. Pues si no te resulta placentero, ni hablar.

    ResponderEliminar
  2. Ya sabes donde mandarlo cariño...

    ResponderEliminar
  3. me parece bien tienes que descartar aquellos que no te son gratos...pero como debes de ser me imagino que la piscina se llena de pirañas por comerte toda

    ResponderEliminar
  4. pequeña, me encantaría olisquearte el coño al borde de la piscina.

    besos sucios,

    ResponderEliminar
  5. Me imagino tu asco. Lo has descrito de maravilla

    ResponderEliminar
  6. Hola Mónica!
    Eres libre de elegir... al menos eso espero.
    Beso grande!


    RoB

    ResponderEliminar
  7. No me extraña. Así no se hacen las cosas.

    ResponderEliminar
  8. No todos están preparados, ni merecen probar tus mieles, Mónica.

    Sin embargo a mí me encantaría tragar el cloro del agua de la piscina mientras te paso la lengua por el clítoris. Tú apoyada en la escalerilla y con la cabeza hacia el cielo, subiendo.

    Tuyo,
    Lance.

    ResponderEliminar