31 may. 2012

Inesperado


El delegado de finanzas se me ha insinuado ayer por la tarde, al término de la reunión.
Estaba poniendo bien firme la costura trasera de mis medias cuando, sin cortarse un pelo, ha clavado su tarjeta de presentación en mi regatera.
“No olvides hacerme una visita, sabré recompensarte.”
Y con la misma cara de sádico que pone al hablar de los balances trimestrales me ha concedido un virtuoso juego de manos por encima del vestido.
Me la guardo, nunca se sabe.

5 comentarios:

  1. No me motiva especialmente pero reconozco que, lo que imagino tras su semblante autoritario, me llama mucho la atención. Soy capaz de verme exhibida en su despacho, colgada de la pared, cual trofeo de caza.

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  2. jijiji siempre es bueno tener una carta (tarjeta) bajo la manga

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  3. pequeña, ¿subirán las acciones de tu sonrisa vertical?

    besos muys sucios,

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  4. mi Cerdo, me cotizo al alza en la empresa, eso es cierto. También ofrezco alta rentabilidada.

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  5. tengo la sensación de que tú, en esa empresa, eres más necesaria que la máquina de café

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