18 mar. 2012

De postre



Tengo los pezones rosaditos.
Suelo untarlos con mermelada de frambuesa para que sobresalgan mis crestas tiernamente afrutadas.
La idea es apenas rozar con la punta de la lengua mis puntas y endurecerme.
Cuando los labios se abren en redondo y absorben con fuerza, mis tetitas se vencen solas, corren detrás de la boca con una sensibilidad desmedida.
Me cuesta mucho entonces que me dejen a medias.

9 comentarios:

  1. El postre no hay que dejárselo nunca a la mitad..

    ResponderEliminar
  2. Mermamellada de frambuesa sobre gelatinosos pechitos nacarados… la golosina preferida de mis labios maduritos.

    Besitos mordisqueando sus crestitas y lametoncitos perfilando sus aureolitas, Lady Mo.

    ResponderEliminar
  3. Lo que muestra la foto no necesita más adorno, ni más confitura.

    ResponderEliminar
  4. No me extraña nada. Un besazo.

    ResponderEliminar
  5. Un post desde luego que invita a diversas ensoñaciones, cada una de ellas mas apetecibles.

    Un beso !!

    ResponderEliminar
  6. No me hagas esto, acabo de tener una erección por tu culpa :-)

    ResponderEliminar
  7. Torrevientos, estás hablando con una erectadora nata. A cada minuto que pasa, empalma a un hombre. Yo ahora lo estoy.

    Los fotogramas de mi imaginación componen un mosaico de tu cuerpo en blanco y negro, Mónica.

    Tuyo, Lance.

    ResponderEliminar
  8. K, gracias de verdad.

    Torrevientos, sabes cómo alagarme.

    Lance, me gustaría darle movimiento a ese mosaico contigo.

    ResponderEliminar
  9. los senos son también la parte de mi cuerpo más impresionable

    ResponderEliminar