25 feb. 2012

Descubrimientos


Conocí a la mujer del jefe una tarde de viernes.
Acababa de enjuagarme la boca en el baño privado de su despacho.
Cuando contemplé a aquella rubia exuberante comprendí porque no buscaba un desahogo más intenso en la cavidad oscura que preside mis piernas.

5 comentarios:

  1. pequeña, ten por seguro que yo prefiero tu oscuridad,

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  2. no, más bien orgullosa, de poder llegar a dónde, quizás, la rubia no sepa

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  3. La buena presidencia esa, y no la de los gobiernos.

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  4. Vaya, si que tiene que estar buena... pero seguro que tu no le vas a la zaga.

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