5 feb. 2012

Costumbres



A pesar del frío, el ritual continua inalterable.
Llego a casa de Mags y me quito la ropa; la dejo en el perchero de la entrada junto al abrigo y el bolso.
Paso al estudio, le saludo, me siento en sus piernas y me da la bienvenida.
A Mags le motiva tenerme siempre así, receptiva a sus propuestas, para tocarme, probarme, y someterme según la intensidad de su propio apetito.

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