5 dic. 2011

Evidente


Días de una estación
en los que el cuerpo que tu razón niega
y tu deseo sin razón afirma,
canta, ríe, dibuja,
se viste con kimonos,
y una noche te dice
que unas de sus fantasías sería
verte en la cama,
con un amigo suyo,
mientras él los atiende
como la virtuosa ayuda de cámara
de un noble de la era Edo
-entrenada por geishas,
cortesanas y fieles concubinas.
Y tú aceptas para tomar distancia,
para romper el yugo que el amor
te ha impuesto, o quizá para cumplir
con el on que creaste sin saberlo.
Y cuando llega el huésped,
el vacío del cuarto
abarca el universo.


Del libro Origami para un día de lluvia, de Manuel Ulacia.

4 comentarios:

  1. Mags tenía el libro de Ulacia en la mesita de noche y una marca hecha en este fragmento. Si me quedaba alguna duda se ha disipado por completo. La idea de un trío con él me seduce. Pero lo que más inflama mi curiosidad morbosa es dejarme arrastrar por dos cincuentones.

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  2. Ummm, vaya,

    No sé por qué me parece haber visto ya tu blog en otra vida anterior.

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  3. Impresionante texto. De una sensiblidad tan brutal que abruma.....

    gracias

    mi beso

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  4. Gracias por tu blog, por este fragmento del largo poema de Ulacia, trágicamente desparecido pocos años atrás, en el mar de Acapulco, y por tu comentario en uno de mis dos espacios.


    Saludos...

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