26 nov. 2011

Me vino ahora




El pollón de mi jefe sabe a gloria.
Parece mentira que un trozo de carne cruda pueda ser tan apetitosa.
Al principio, servida tan grande, se me hace una montaña. Pienso que quizás no consiga acabármela toda.
Pero poco a poco va cediendo a mis succiones, y explota como una granada.
Todo su jugo se hace mío, trago el blanco alimento y a la boca marea el sabor de los grumos.

3 comentarios:

  1. La última mamada fue ayer por la tarde. Ha sido poner la ropa en la lavadora y venirme todo de nuevo a la cabeza.

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  2. Vigorosa, fortalecida en tu boca, mi polla gorgotea en la sixtina de tu gloria.
    Avivados afluentes de sangre sus venas, aspiras y tragas su grosor crecido.
    Como granada en tus labios, árbol caducifolio, al paso de tu lengua, tragas su medida mamando su baya, ese fruto globular en rojo que liquidará mi glande en espumoso cava espeso, leche que pintará tus labios de nieve molida.

    Tus ojos abiertos mirando mi encuadre de gozo; tus manos sujetando mi polla en base desde mis huevos; tu boca luciendo el espesor de tus labios al succionar ágil y acelerada llegada, dejan el cuadro de esta tarde barnizado de jugos envueltos por la salivera caliente que desprende tu coño al paso de mis dedos.

    La chupada desbordada, emborracha nuestra tarde.

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