13 nov. 2011

Ganas de él

Es matemático.
Si Mags está en la ciudad mi coño se inflama.
En las horas previas a nuestro encuentro, mis labios se hinchan, el lloriqueo de flujo se hace constante, y mi clítoris se anega de placer al más leve roce.
Hincada en la costura de los jeans o al fresco, si llevo falda, la raja me obliga a pararme, a respirar para no caer desmayada.
Como ahora.
Mags ha vuelto.

6 comentarios:

  1. Gracias por tu comentario en uno de mis blogs, ya tuyos, que acabo de actualizar.


    Saludos...

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  2. Delicioso. Disfruta de esa sensación hasta el éxtasis provocado por un simple roce.

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  3. Muchas gracias chicos por la confianza que me dais.

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  4. Y es que no -solo- la boca se hace agua.

    Un beso.

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  5. Que grato es encontrar a quienes dicen las cosas como son, se siente bien.

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  6. Su letra era inconfundible, no llevaba a equivoco alguno.
    La clarividencia exacta no era su propia letra, sino el tipo de letra exclusivo de la vieja máquina Underwood.

    Bajo la escueta línea de Ella:
    “Me da que no frecuentamos los mismos bares, ni los mismos ambientes, pero ese estilo directo que tienes, me gusta”.

    La firma, es igualmente inimitable y propia de Ella; llevaba impreso sus labios. La tinta de sus jugos marcando la charca de sus labios, esa rugosidad dilatándose, abierta, aguada, no llevaba a error.
    El nombre de Mags era la propia excusa para envolver el día de magia; la magia de mi verga alojándose en el tiovivo de su vagina hasta asaltar la campanilla de su clítoris.

    Bajo el haz de luz que iluminaba mi pene, mecanografié la respuesta de regreso a Ella:

    “Los bares y ambientes, pueden ser ficticios. Puedo estar, podemos estar, más cerca el uno del otro como la propia realidad. Tu maduro, con el estilo que te gusta”

    Remington.

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