18 nov. 2011

Hace mucho


El hermano de mi padre me regaló mi primer hilo de perlas.
Por el color nacarado de mi piel.
Lo uso en contadas ocasiones y siempre que el encuentro sexual lo merece.
Me gusta enrollarlo en la dureza de una buena verga, estrangular las venas engordadas, y ver la cara de placer del macho en cuestión.
Más de una vez me han acabado escupiendo en la cara.

12 comentarios:

  1. No sé cómo he llegado hasta aquí, pero he visto tu perfil y me ha sorprendido, jajaja

    Un besito en la frente. Es pronto para escupir

    ;-)

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  2. ¿Por qué será que no me sorprende?

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  3. Deshizo las ondas de su collar perlado,
    como gotas de agua surcaban su piel
    hasta el nacimiento en valle de sus senos.
    Deshizo su lazado,
    pendiendo de su cuello
    la trencilla nacarada hasta su rasurado sexo,
    perla de nacar,
    como las puntas de sus senos.
    El lazo, en aro abierto, orbitó mi pene,
    liberando la chispa espesa,
    pintando sus labios el liquido nacarado.

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  4. perlas en torno a la virilidad crecida
    perlas de rocío que engarzan la erección derramada

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  5. Ese es el poder de las perlas, sin dudas...

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  6. Para una piel nacarada no puede haber mejor ornamento que las perlas. Yo no te escupiría en la cara, al menos no desde mi boca.

    Te recorro y te acaricio con mis dedos.

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    Respuestas
    1. ya me imagino que sería otra parte de tu anatomía quien tendría el honor de tener frente a frente

      dile a tus dedos que no se detengan, aunque me oigan suplicar

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    2. Imaginas muy bien. Mis dedos no se detienen y suplicarás y suplicarás, pero no se detendrán. Ya están recorriendo cada pliegue húmedo en ti.

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    3. me gustaría, creo que sí

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    4. molaría dar un sí a ciegas, por aquello del vértigo

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    5. Hazlo entonces, pronuncia ese sí en el vértigo que te posee.

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